Tipos de Empresa

Las empresas son las unidades económicas, privadas o públicas, que combinan el trabajo y los recursos humanos y que conforman el tejido empresarial y económico de los países.

Cuando un empresario está pensando en crear un determinado tipo de empresa, debe tener claro cuáles son sus objetivos y el mercado al que va a acceder para decantarse por uno u otro tipo de entidad jurídica.

En este artículo vamos a resumir y a comparar los diferentes tipos de empresa que existen y las características concretas que presenta cada una de ellas, de forma que sea más fácil e intuitivo descubrir cuál es la forma jurídica que más se adapta a la empresa que queremos crear.

Una empresa de éxito es aquella que ofrece un bien o un servicio muy bien valorado porque los clientes o los consumidores lo estaban esperando o lo necesitaban.

La empresas ponen un precio a ese bien o servicio y los clientes lo compran dependiendo de si están dispuestos a pagarlo o no.

La economía de nuestro país está formada por multitud de empresas, compañías, corporaciones u organizaciones que conforman el tejido empresarial al completo.

No tienen por qué ser únicamente empresas con ánimo de lucro, sino que su finalidad puede ser también solidaria. Además, las empresas serán de una u otra manera dependiendo de su tamaño y de la titularidad de su dominio: públicas, privadas o mixtas.

Categorías y Clasificación de empresas

Para resumir todo el contenido que engloba este ámbito empresarial, hemos decidido dividir la estructura del contenido en cuatro categorías para la clasificación de las empresas en virtud de uno u otros parámetros.

En concreto, son cuatro categorías:

  • Según la forma jurídica de la empresa
  • Según su tamaño, dimensión o volumen (tanto de recursos humanos como de financiación)
  • Según la procedencia del capital que lo forma
  • Según la actividad económica que desarrollen en el mercado en los diferentes sectores económicos

Según su forma jurídica 

Son las leyes estatales las que regulan el concepto general de cada una de las empresas, en virtud de si se tratan sociedades de capital o sociedades de personas. Las leyes estatales luego pueden derivar o trasladar competencias a las autonómicas o incluso regionales y locales para que regulen dentro de su territorio algunos aspectos concretos de las empresas.

En virtud de la forma jurídica de las empresas podemos encontrar cinco tipos:

1. Empresas unipersonales

Son aquellas que se forman por una única persona y, por lo tanto, es el único dueño de la entidad. Responderá de forma ilimitada de las deudas de la empresa.

2. Sociedades colectivas

Son empresas que se forman y, por lo tanto, pertenecen, a un grupo concreto de personas. También responderán todos los dueños de forma ilimitada sobre las deudas que pueda contraer la empresa con el desarrollo de su actividad económica.

3. Empresas cooperativas

Son empresas que, comúnmente, también se denominan en el ámbito empresarial como las empresas de ‘interés social’. De su nombre deriva el sentido de este tipo de empresas: un grupo de personas se da cuenta de que tienen un fin o interés social común y entonces deciden convertirse en un grupo que forma una empresa. Reúnen un cierto capital y con esfuerzos compartidos crean una empresa cooperativa. Si el grupo hubiera actuado por separado, sin unir esfuerzos, no podrían haber conseguido crear la empresa de otra manera.

4. Sociedades de responsabilidad limitada (SRL)

Las sociedades de responsabilidad limitada son un tipo de empresa de capital. De su propio nombre se deduce que la responsabilidad de las deudas que se contraiga en la empresa siempre estará limitada a los socios. Es decir, los socios que conformen la unidad jurídica nunca responderán de manera ilimitada con su propio patrimonio personal, sino que siempre se limitará a la cantidad proporcional de capital que éstos hayan destinado a la SRL. Las aportaciones de los socios al capital se llaman ‘participaciones’. El capital mínimo para crear esta empresa de 3.000 euros con un máximo de 120.000 euros.

5. Sociedad anónima (SA)

Junto con la anterior, es otra de las sociedades de capital más abundantes en el panorama económico y empresarial mundial. La responsabilidad no está limitada al patrimonio aportado por los socios a la sociedad sino que responderán con todo su patrimonio. Los socios recibirán las llamadas ‘acciones’ a través de las distintas aportaciones al capital social que conforma la empresa. El capital mínimo, en este caso, es de 60.000 euros.

Estas son los tipos de empresas más comunes que encontramos a diario en el mercado tanto nacional como internacional. Sin embargo, también existen otro tipo de empresas como, por ejemplo: Empresario individual, comunidad de bienes, sociedad anónima laboral, sociedad colectiva, sociedad comanditaria simple, sociedad limitada de formación sucesiva, sociedad cooperativa de trabajo asociado, sociedades profesionales, sociedades agrarias, sociedad de garantía recíproca, agrupación de interés económico o entidades de capital-riesgo.

Según su tamaño, dimensión o volumen

Otra de las formas de clasificar los tipos de empresas existentes en el mercado es en virtud del análisis de su tamaño, dimensión o volumen. Así, las empresas pueden ser:

1. Microempresa

Son aquellas empresas que realizan su actividad económica diaria en el mercado con un número de trabajadores que, en ningún caso, debe superar los diez trabajadores.

Este tipo de empresas suelen estar a cargo de un único dueño, de manera general, además de tener un tipo de financiación muy reducido y no recaudan mucho. Las financiaciones reducidas se consideran que no superan jamás los 2 millones de euros, y hay autores que defienden que, aun así, esta cantidad ya es bastante elevada si estamos hablando de la capacidad económica de una microempresa.

Son empresas que por su finalidad, objetivos y misión realizan una actividad económica que no requiere ni mucha expansión de mercado ni del propio terreno de la empresa. Con un número reducido de trabajadores son capaces de alcanzar el pleno rendimiento en la actividad concreta que desarrollan.

Las microempresas son clasificadas también dentro del grupo de las PYMES (las Pequeñas y Medianas empresas). En España, el tejido empresarial y económico se conforma en gran medida por este tipo de empresas: las últimas cifras lanzadas por el gobiernos sitúan a las microempresas como el 95,5% total de la empresas que realizan su actividad económica en España.

2. Empresas pequeñas

Son un poco más grandes que las microempresas pero tampoco tienen una gran capacidad económica ni de recursos humanos. Son aquellas empresas que cuentan con un grupo de trabajadores que se sitúa entre los 10 y los 50 como máximo.

Su facturación no es tan reducida con la de las microempresas ya que se caracterizan por facturar más de 2 millones de euros pero, en ningún caso, menos de los 10 millones de euros.

Las empresas de pequeño tamaño tienen ciertas ventajas respecto a los competidores del mercado:

  • Muchas veces las pequeñas empresas pueden ayudar a las empresas de mayor tamaño porque se apoyan y se retroalimentan entre sí. Es habitual que las empresas grandes subcontraten a las de menor tamaño para llevar a cabo o explotar una parte de su actividad económica o realizar unas tareas determinadas. Puede ser durante un tiempo determinado o indefinido.
  • Las empresas pequeñas están más cerca del público y de sus potenciales clientes, y por ello pueden crear productos más personalizados para sus consumidores.
  • Hay ciertos servicios o actividades económicas que únicamente pueden llevarse a cabo mediante una empresa pequeña.

3. Empresas medianas

Las empresas medianas son, lógicamente, todavía más grandes que las pequeñas. En concreto, su plantilla de trabajadores oscila entre los 51 y los 250 empleados.

La facturación de este tipo de empresas se encuentra por encima de los 10 millones de euros pero nunca podrán facturar más de los 50 millones porque sino sería considerada una empresa grande.

Este tipo de empresas, por tener mayor facilidad de financiación, tienen ciertas ventajas sobre las empresas pequeñas. Pero a la vez, como son más grandes, son menos flexibles y adaptables por lo que esto se puede traducir a veces en un inconveniente.

4. Empresas grandes

Son aquellas que su plantilla supera los 250 trabajadores y que financia más de los 50 millones de euros. Son empresas que suelen ser muy conocidas debido a su tamaño y popularidad, y gracias a esto tienen ciertas ventajas sobre sus competidores.

Según la procedencia del capital

Las empresas se pueden también categorizar en base a la procedencia de su capital. En virtud de esta clasificación podemos encontrar tres tipos de empresas:

1. Empresas públicas

Su financiación, como su propio nombre indica, es pública. Son todas las empresas que son propiedad del Estado o gobierno central, independientemente de si se trata a nivel nacional, autonómico, regional o local. No tienen por qué provenir del ‘Gobierno de España’ en sí mismo, sino que pueden estar financiadas por organismo o cooperaciones que dependan del Estado o que se mantengan en base a los presupuestos generales del país.

2. Empresas privadas

Al contrario de las anteriores, son empresas de ámbito privado donde su financiación también es privada. No son propiedad del Estado, sino que el capital proviene de las aportaciones privadas de inversores, empresarios o accionistas particulares.

3. Empresa mixtas

Son aquellas que se encuentran en la mitad, por decirlo de alguna forma, entre las dos que acabamos de explicar. Su capital no proviene de una titularidad en concreto, es decir, no es totalmente público ni totalmente privado. Su financiación se conforma tanto de aportaciones privadas de inversores o accionistas privados, como de aportaciones públicas por parte del Estado.

Según la actividad que desarrollan en el mercado

El cuarto tipo de clasificación de los tipos de empresas es el que se refiere a su categorización en virtud de la actividad que desarrollan en el mercado. Así, encontramos tres tipos de empresas:

1. Empresas pertenecientes al sector primario

Son las empresas cuya actividad económica está destinada a trabajar y explotar los recursos naturales de la tierra. Son las empresas que se dedican a la ganadería, agricultura, pesca, caza o minería. El Estado está constantemente lanzando campañas o políticas de armonización y de mejora de la innovación y la modernidad en el sector primario del país.

2. Empresas pertenecientes al sector secundario

Son las empresas cuya actividad económica se orienta al sector secundario o al sector industrial. Más concretamente, podemos decir que se encargan de transformar y explotar la materia prima que proviene del sector primario para adecuarla a las necesidades de los clientes o los consumidores. Por ello, el proceso finaliza cuando las transforman en bienes susceptibles de ser comprados, es decir, productos de consumo.

3. Empresas pertenecientes al sector terciario

Por último, este tipo de empresas son las que su actividad económica se orienta al sector terciario también llamado sector de servicios. Son las que se dedican a actividad más intangibles en cuanto que no elaboran en un proceso la transformación de un bien para convertirlo en un bien de consumo. Por ello, su actividad es no tangible e inmaterial. Se dedican al sector de los servicios, de cara al público. Suelen solucionar los problemas y ponen a disposición de los clientes los productos concretos que quieren adquirir. Son multitud de empresas las que se dedican al sector de los servicios, porque es un ámbito muy grande y muy polivalente. Por ejemplo, podemos mencionar las siguientes: asesorías, despachos de abogados, gabinetes psicológicos, restaurantes, cafeterías, servicios de transporte público o comercios, entre otros, forman parte de este sector.

Conclusión

Son muchos los tipos de empresas regulados en la legislación española. Cuando un empresario quiere crear una unidad jurídica nueva, antes debe tener claro cuáles van a ser sus objetivos y actividad de mercado para encontrar el tipo societario que mejor se ajuste a su proyecto empresarial.

Es recomendable leer la legislación y las especificidades de cada una de ellas haciendo hincapié en lo siguiente: la inversión inicial y las responsabilidades jurídicas y sobre el patrimonio que conllevan.

Con las ideas claras… ¡ya solo queda lanzarse al mercado!

 

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